Especialistas detallan cuándo se opera la presbicia y en qué casos las gotas oftálmicas pueden ser una alternativa antes de decidir una cirugía.
La operación de la presbicia es una de las consultas más frecuentes entre quienes comienzan a depender de los anteojos para leer. Aunque existen distintas técnicas quirúrgicas, no todas las personas necesitan operarse ni son candidatas para estos procedimientos.
La presbicia es un proceso natural vinculado al envejecimiento del músculo ciliar y del cristalino, que pierden elasticidad y reduce la capacidad de enfocar de cerca. Según la Academia Americana de Oftalmología, este cambio afecta a prácticamente todas las personas con el paso del tiempo y no se considera una enfermedad, sino una condición fisiológica.
Operación de la presbicia: principales opciones quirúrgicas
Existen distintas cirugías para la presbicia y la indicación depende del estado visual de cada paciente.
- Cirugía con láser (monovisión): La monovisión busca que un ojo priorice la visión lejana y el otro la visión cercana. El cerebro aprende progresivamente a combinar ambas imágenes, aunque no todos los pacientes logran adaptarse con comodidad.
- Lentes intraoculares (de rango extendido o multifocales):
Se reemplaza el cristalino por una lente artificial que permite visión a diferentes distancias. Es un procedimiento similar al de la cirugía de cataratas y suele indicarse en pacientes mayores, con alteración visual en todas las distancias y con inicio de opacidad del cristalino. - Técnicas corneales específicas:
Algunas cirugías modifican la curvatura de la córnea para mejorar la visión cercana, aunque su indicación es más limitada.
La Mayo Clinic advierte que, como toda cirugía, estos procedimientos implican riesgos potenciales como halos nocturnos, disminución de contraste o dificultad de adaptación, por lo que requieren una evaluación exhaustiva.
Tratamientos con gotas: una alternativa antes de la operación de la presbicia
Frente a la pregunta de si se opera la presbicia, cada vez más especialistas analizan primero opciones no quirúrgicas. En este contexto, los tratamientos farmacológicos con gotas oftálmicas buscan mejorar la visión cercana estimulando mecanismos fisiológicos del ojo, sin modificar estructuras de forma permanente.
Estas gotas actúan principalmente mediante la contracción controlada del músculo ciliar y la reducción del tamaño pupilar, aumentando la profundidad de foco. A diferencia de la cirugía, el efecto es reversible y, en el caso del Método Benozzi®, es ajustable según la respuesta del paciente.
Si bien muchas personas asocian el tratamiento de la presbicia con la cirugía, no todos los pacientes son candidatos a un procedimiento quirúrgico. Las opciones farmacológicas suelen ser especialmente útiles en etapas leves o moderadas de la presbicia, cuando las dificultades aparecen principalmente al leer, utilizar dispositivos digitales o realizar tareas a distancias intermedias. La indicación adecuada depende de una evaluación oftalmológica individual.
¿La operación de la presbicia es la mejor opción?
Decidir si se opera la presbicia depende de múltiples factores: edad, estado general del ojo, presencia de otras patologías, expectativas del paciente y estilo de vida. No existe una única solución válida para todos.
La evaluación oftalmológica integral es clave para determinar riesgos y beneficios. Mientras que algunos pacientes encuentran en la cirugía una solución definitiva, otros prefieren alternativas reversibles o menos invasivas.
En definitiva, la presbicia ofrece hoy un abanico de posibilidades terapéuticas más amplio que en décadas anteriores. Comprender cuándo conviene una intervención quirúrgica y cuándo puede ser prudente optar por tratamientos farmacológicos permite tomar decisiones informadas y personalizadas, priorizando siempre la salud visual a largo plazo.
