Buenos hábitos para tus ojos

Habitualmente parpadeamos con una frecuencia media de entre 15 y 20 veces por minuto repartiendo la lágrima de modo uniforme sobre toda la superficie del ojo. A esto se denomina film lagrimal, que protege al ojo y forma parte del sistema óptico.

Ciertos hábitos pueden generar fatiga visual, incluyendo dolores de cabeza, visión borrosa, dolor de cuello, ojos secos o rojos y visión doble, englobados en el término astenopia. Otros síntomas son sensación de arenilla, pinchazos, ardor y lagrimeo.

La digitalización del trabajo, los nuevos hábitos de entretenimiento (redes sociales, series y películas, portales de información online y videojuegos) y períodos de lectura prolongada son algunos de los factores que incrementan estos síntomas.

En estas situaciones, la frecuencia de parpadeo tiende a reducirse a la mitad. Sumado a esto, permanecer en ambientes muy climatizados (secos), poco ventilados o irritantes (viento, humo, polvo) puede provocar una alteración en la reposición del film lagrimal, produciendo sequedad e irritación y generando daño primario en la superficie ocular.

Desde Centro Benozzi te brindamos algunos consejos:

1. Situar la pantalla de los dispositivos a la distancia de nuestro brazo estirado (unos 50 cms.) con una leve inclinación hacia abajo, coincidiendo una línea imaginaria entre los ojos y el borde superior. De esta forma se disminuye el área de exposición de la superficie ocular, se reduce la evaporación de la lágrima y se facilita la relajación de los párpados.

2. Tanto en el espacio de trabajo como al conducir, evitar recibir la corriente de aire de la climatización directamente sobre los ojos. Es preferible orientarla hacia el parabrisas o hacia los pies. También es importante mantener todos los ambientes ventilados para asegurar la renovación de oxígeno.

3. En períodos de concentración prolongada frente a una pantalla o papel, es recomendable realizar pausas cada 20 minutos para fijar la mirada en un punto lejano y realizar parpadeos voluntarios completos durante segmentos de 20 segundos. Así se logrará relajar la acomodación y la convergencia.

4. En ocasiones, estos hábitos podrían no ser suficientes para evitar la fatiga visual y resulte necesario implementar lubricación artificial y tratamiento médico. Si padece alguno de estos síntomas, recuerde hablarlo con su oftalmólogo de confianza para que pueda ayudarle.